01 mayo 2008

SOBRE LO POLÍTICAMENTE CORRECTO

Tras las Elecciones Generales del pasado 9 de marzo se ha creado una sensación global de que toda la crispación acaecida en la legislatura anterior iba a desaparecer. En principio sería lo ideal. Mi duda reside en la base de ese razonamiento: ¿por qué motivo esta legislatura debe ser más dialogante:por la voluntad soberana, así lo ha querido el pueblo...? Creo que haciendo un análisis, sin tener que llegar a ser ni concienzudo ni sesudo, de los resultados electorares se podrá observar todo lo contrario.

En el Congreso, el PSOE pasa de tener 164 diputados a 169. Bien, afianza su liderazgo sin llegar a la mayoría absoluta y, aunque no crece mucho en número de votos, recibe el respaldo más fuerte, quizá, como premio a su política de gobierno.

El PP pasa de 148 a 153 diputados, lo que le asegura con creces ser el segundo partido del país, quizá como premio a su política de oposición. Incluso la cantidad de votos extras recibida con respecto a la elecciones de 2004 es mayor que la del PSOE.

En el Senado todo continúa igual, con la diferencia del aumento del PSOE a cambio de una menor presencia de los nacionalistas. Al igual que en el Congreso se evidencia una gran bipolarización de la política nacional.

Por tanto, ambas políticas han sido apoyadas y aunque el PP no haya ganado, bien es cierto, que la derrota se produce recibiendo más votos. El PSOE no consigue la mayoría absoluta y, además, se le reduce el número de socios para sacar adelante su programa electoral.

De estos resultados difícilmente se puede extraer la conclusión de que la sociedad española quiere tranquilidad, pero sí parece más claramente que la soberanía popular ha radicalizado las posturas, ha dividido sus ideas principalmente en los dos partidos y, por ende, solicita una continuación de la legislatura anterior. Aunque parezca una conclusión muy subjetiva, todavía no he encontrado un impedimento que hayamos puesto los españoles a los políticos para que los cuatro años anteriores no se repitan en los cuatro próximos, incluso, con más dureza. Además, esto concuerda perfectamente con la idea de que al pueblo español le va la marcha, como también se refleja a nivel municipal cuando es más fácil que repita un edil presuntamente corrupto a que sea sustituido por otro con el currículum limpio.

A pesar de mi observación, prefiero que se siga pensando que los españoles les hemos pedido a nuestros políticos diálogo y consenso, y que rechazamos la dureza y los malos modos. Quizá así, la política sirva para lo que se creó, para servir al pueblo.



NOTA DE ACTUALIDAD: Tras el paso de casi dos meses, la actualidad pasa por una crisis de liderazgo en el PP, pues ellos creían en la victoria por lo que una derrota la tienen que interpretar como un varapalo...aunque, si partieran del hecho de que están más cerca del gobierno que en la legislatura anterior, podrían ver un guiño positivo por parte de su electorado ante la oposición que les ha caracterizado de enfrentamiento total...






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02 septiembre 2007

SOBRE LA SOCIEDAD

En estos últimos meses he tenido la inmensa suerte de colaborar, gracias a la doctora arquitecto Mar Loren, en la redacción del Registro Andaluz de Arquitectura Contemporánea (RAAC) de la provincia de Málaga, con la Junta de Andalucía como promotora. Un enorme trabajo de investigación y catalogación que ha tenido repercusiones a nivel nacional como la base de datos del proyecto denominado "La arquitectura del siglo XX en España, Gibraltar y las regiones francesas de Aquitaine, Auvergne, Languedoc-Roussillon, Limousin, Midi-Pyrénées y Poitou-Charentes" promovido por potentes instituciones europeas.

Como rondeño amante incondicionado de mi ciudad, uno de mis primeros propósitos fue buscar en Ronda algún ejemplo de arquitectura del siglo XX que hubiera pasado desapercibido en las primeras listas que ya habían sufrido ciertas cribas. Aunque se llegaba algo tarde el esfuerzo merecía la pena.

Desde mis escasos conocimientos no pude reconocer en la ciudad ningún elemento a destacar por lo que me dispuse a consultar a otros arquitectos locales que me pudieran orientar. Así, llegué a ponerme en contacto con el arquitecto municipal que, como siempre, se puso a mi disposición, pero lo más útil que me facilitó fueron sus palabras cargadas de sinceridad. Ante mi incapacidad de encontrar ningún elemento en la ciudad que mereciera la pena reseñar (salvo ciertos edificios modernistas de principio de siglo) le expresé mi gran sorpresa: "¿pero puede ser que no haya ningún edificio de interés en Ronda del siglo XX? Alguno tiene que haber...- a lo que me respondió- "Quizás no haya nada. Cuando salí de arquitecto los que estaban no habían hecho nada de mención...y en los últimos veintitantos años...los que estamos tampoco hemos hecho nada...Así que no te sorprendas, seguramente no hay nada que catalogar en Ronda".

Obviamente, mi sorpresa fue rotunda ante tanta sinceridad ya que tendría que ser muy duro tener que llegar a admitir tal realidad. Bien es cierto, que ninguna de las múltiples catalogaciones que se han hecho de arquitectura contemporánea de Andalucía han podido rescatar nada de Ronda. Al final, mi trabajo se centró en intentar dar luz a cierta arquitectura modernista de una categoría más que aceptable que se pudo disfrutar en la ciudad en la primera década del siglo, y para lo cual conté con la inestimable ayuda de la doctora en Historia del Arte Emilia Garrido. Una elección de tres edificios que todavía esperan su incorporación a dichas bases de datos...

Después de pasado ciertos meses, la cuestión se hace inmediata: ¿qué ha pasado en Ronda para que en un siglo no haya ninguna pieza arquitectónica de mención? Pregunta que se vuelve más rotunda teniendo en cuenta el pasado glorioso que llevó a la ciudad a tener una serie de elementos únicos en el mundo y un conjunto histórico inigualable.

La conclusión que parece más certera es que el problema cala más allá de la falta de arquitectos realmente comprometidos con una arquitectura de calidad. El fondo reside en esa sociedad que los alberga dejándose llevar por folclorismos y tópicos, y rejas, y tejas y poyos y remarcos...Una sociedad con falta de ambición, con falta de inquietudes, con falta de criterio y crítica constructiva, en definitiva, con falta de cultura. La falta de edificios a ingresar en tales catalogaciones habla directamente del momento cultural que durante el último siglo ha pasado por nuestra ciudad y que ha permitido poseer calles de edificios insulsos, pavimentos mediocres y espacios públicos inertes.

Solamente en una sociedad que lo exige, se obtienen resultados, solamente en una ciudad con preocupaciones culturales, hay Arte.

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01 septiembre 2007

SOBRE LO EFÍMERO

Bien es cierto que cuantas cosas realiza el hombre no poseen, desde un punto de vista material sobre todo, el mismo afán de perdurabilidad que poseía tiempo atrás. Bien porque mejoramos, bien porque la economía así lo exige (y por tanto ya no valen más excusas) o bien porque simplemente no interesa (por lo que se vuelve a la excusa anterior), todo tiene fecha de caducidad y todo está supeditado al cambio constante.

La tendencia actual en la mentalidad global es reducir el tiempo de las cosas a lo efímero, al uso inmediato y a la invalidez automática. El 'usar y tirar', el 'mejor cambiarlo que arreglarlo' se han convertido en frases que, además de adquirir uso generalizado, encierran una significación mucho más fuerte. Se ha llegado a una condescendencia en cuanto que los objetos tienen su validez en el uso, en su momento y su perdurabilidad en el tiempo ha dejado de ser un factor cualificador para pasar a ser uno casual.

Todo esto sirve como encabezamiento a la denuncia que es necesaria plasmar sobre lo que viene ocurriendo en mi ciudad natal, Ronda. Hace cosa de tres años se empezó una actuación que en su momento consideré de las más importantes para la ciudad: la remodelación de la calle comercial más importante: la Calle de la Bola (Carrera Espinel). Su pavimento, en un estado más que aceptable, representaba los últimos treinta años de la ciudad, y su dibujo de piezas rojas y azules en un fondo blanco formando simplísimas formas geométricas, había ido calando en las memorias de los rondeños (e incluso de sus pasos). No poseía calidad ninguna como obra plástica pero sí ha demostrado, por los hechos posteriores, que lo era como obra constructiva.

Tres años después ni se tiene obra plástica de calidad ni obra constructiva de calidad.

En sus nueve tramos se desarrollan dos dibujos en el pavimento. En el primero se buscó una pieza central que entretejiéndose formaba una larga trenza que culminaba en una gran estrella de ocho puntas intentando evocar un estilo árabe. El revuelo ocasionado en la ciudadanía llegó a ser incluso extremo (sobre todo por el silencio al dibujo que se desarrollaría en los ocho tramos siguientes) que provocó el cambio en el diseño para el resto de la calle.

Se optó por una especie de damero encerrado en una serie de cápsulas que a modo de vértebras se continuarían hasta el infinito. Esta imagen central y la imitación de bordes de acerado con cambio de material en las proximidades a la edificación sería suficiente, según sus promotores, para Ronda. Se consiguió mejorar el diseño del primer tramo: soberbio.

En cuanto a materiales, y sobre todo el primer tramo, ha evidenciado un nuevo fracaso y la descomposición del pavimento empieza a ser alarmante. No se han cumplido ni tres años.

Pero la aceptación colectiva empieza a ser preocupante. Tras una Plaza del Socorro que tuvo que ser re-pavimentada por el gran fracaso del empleo del mármol, le continúa un incesante movimiento de cuantas piezas configuran el suelo del parque de la Alameda y se completa con el estado de degradación de un inmueble tan actual en la ciudad como el Teatro Vicente Espinel (que mientras siga así deberían cambiarle en nombre por respeto a tan ilustre rondeño). A parte de otras consideraciones, la lectura más potente que se extrae es que todo es susceptible de cambio al instante, sin repercusiones ni responsabilidades, simplemente se cambia y ya veremos...

La desmesura es tal que incluso ciertos razonamientos empiezan a ser válidos bajo ese principio: 'que hagan lo que quieran, si no nos gusta, a los cuatro años los cambiamos' -y añado yo- y luego ya veremos...



30 diciembre 2006

SOBRE LO MEJOR Y LO MÁS ADECUADO

El Patrimonio supone para una ciudad su seña de identidad y su conservación una prioridad algunas veces demasiado extremista. Mantener en el tejido urbano aquellas edificaciones representativas de épocas anteriores, con una calidad arquitectónica importante, y muchas veces única, es una cualidad que da prestigio a cualquier población y su explotación turística una fuente de riquezas difícilmente reemplazable.

Pero si bien el patrimonio arqueológico no tiene más fin que su conservación y su exposición a cuántos estén interesados sin más justificación que el propio hecho de existir, el patrimonio arquitectónico, en cambio, necesita más excusas para su supervivencia. No basta con mantener y conservar, debe ser útil ya que, de lo contrario, su existencia corre grave peligro...y más si el valor de su suelo es alto.

Ahora bien, el problema surge cuando hay que reutilizar un edificio, pues la mayoría de las veces, el uso para el cual se erigió ya no es necesario en la urbe, y por tanto, el nuevo uso para el que se plantea, normalmente, es diametralmente opuesto (o por lo menos muy diferente) al original.

Un caso, de entre tantos, surge en Sevilla con el actual Museo de Bellas Artes. El edificio en el que se erige desde 1.839 era el antiguo convento de la Merced Calzada que se empezó a construir en 1.602. Es decir, una construcción que se pensó para ser convento ha acabado siendo un museo. Se da además la curiosidad, que obras expuestas no pueden salir del edificio por su gran tamaño (obviamente sin realizar trabajos de desmontaje de ningún tipo) pero han podido exponerse gracias a la existencia de una pequeña iglesia...convertida en una sala más.

Y la pregunta es: ¿Cómo sería el museo de bellas artes, hoy en día, si se hiciera un edificio expresamente para ese uso? ¿Tendría la misma forma, las mismas instalaciones, las mismas condiciones que el actual? Imposible. Por tanto, la duda se plantea rápidamente: ¿debe un uso -y todo lo que ello acarrea- ponerse en un segundo plano con relación al edificio que lo albergará?

El problema es importante, puesto que un edificio antiguo no posee las condiciones técnicas para albergar obras de arte, y aunque se adaptara, ¿cuál es el precio que debe pagar el edificio? ¿y cuál es el límite de su modificación para seguir justificando que el edificio es válido para ese nuevo uso?

Plantear este problema puede ser incómodo, pero es necesario, ya que la protección patrimonial está llegando a extremos abusivos y sin sentido: se conservan fachadas por el solo hecho de tener muchos años aunque su valor real sea únicamente el de acumular años, y se están incoporando nuevos usos (oficinas, docentes) o usos que ya requieren nuevas soluciones (residencial) de manera irracional y a costa del desarrollo pleno y eficaz de los mismos. Pero, en cambio, no se puede olvidar que muchas edificaciones encuentran su salvación gracias a estas adaptaciones, y de nuevo el dilema surge entre lo mejor para el edificio y lo más adecuado para la ciudad.

Por tanto, la raíz de todo se encuentra en el análisis previo, hay que ser muy críticos con lo que se conserva, por qué se conserva y para qué se conserva... siempre y cuando se siga exigiendo al patrimonio arquitectónico (o construido) una reutilización para su mantenimiento (algo lógico, puesto que para algo se construyeron y es en su utilidad donde radica su existencia). Por lo tanto, hay que ser más severos con los usos a incorporar y ser coherentes en qué se merma el servicio a la población por el mantenimiento de un edificio. De esta manera, se seleccionarán los usos a incorporar de una manera más eficiente y, seguramente, se encontrará mucha morralla en ese basto grupo que ahora llamamos Patrimonio y quedarán las verdaderas construcciones que merecen seguir sobreviviendo...un debate difícil en el que quedaría patente que el factor calidad es el decisivo. Algo que podría hacer conciencia para que fuera aplicable a la obras de nueva planta para el futuro patrimonio...pero ese es otro tema.


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SOBRE LAS SALAS DE EXPOSICIÓN

El pasado 6 de octubre se inauguraba en el Convento de Santo Domingo la exposición "Miles Richmond y Ronda". En sus paredes se cuelga la trayectoria de este artista desde que en 1.954 llegara a la ciudad. La temática es variada pero centrada en el paisaje rondeño, tanto natural como urbano.Un recorrido pictórico que es a la vez histórico.

Además, para hacer más amena la visita, todo empieza con un video en el que el artista hace ciertos comentarios sobre su obra. Así, se le pone un rostro a la exposición (puesto que los auto-retratos no ayudan mucho) lo cual es algo muy acertado. Antes de la primera obra se coloca un cartel explicando, brevemente, la biografía de este pintor. A continuación, cuadro tras cuadro se suceden en sus paredes blancas con pequeñísimos carteles en el que se reflejan título y tipo de pintura y soporte. Así, cualquier visitante puede contemplar numerosos paisajes rondeños, algún que otro auto-retrato y otras obras de temáticas varias.

Pero hay que incidir en el hecho de que lo único que puede hacer el visitante es contemplar. Contemplar porque comprender es prácticamente imposible. No se puede pretender que los que allí vayan sepan 'leer' esos cuadros. No hay base cultural suficiente para ello.

Bien es cierto que es muy loable la política de acercar la cultura al pueblo. Pero la cuestión no puede acabar ahí, no es cuestión solamente de arrimar, hay que educar, si no previamente, por lo menos en el mismo momento. Y observando se hace la vista pero la mente no.

Cuántas personas no han coincidido con un guía, ya sea en un museo, en una calle frente a un monumento, y no se ha parado a escuchar, de forma despistada lo que esa persona está diciendo a un grupo. Porque así sí comprende lo que ve, porque así ya se empieza a poseer una base sobre la que analizar y contemplar con criterio. Y podremos poner en tela de juicio si lo que comenta ese guía es del todo veraz o no, pero por lo menos supone un punto de arranque sobre el que formar opinión.

Eso es lo que hay que procurar cuando se acerca la cultura al pueblo. Hay que formar, y si no poniendo un guía para cada persona que visite la exposición (no se puede pedir imposibles), sí sustituyendo, o mejor dicho, ampliando esos minúsculos carteles por una reseña, bien del autor bien de un crítico especializado y reconocido, sobre la obra que a su lado se cuelgue. Así, el espectador empezará a ser crítico pero con conocimiento, empezará a ver la obra desde un punto de vista más formado y así sus comentarios tendrán que ser más medido.

El problema reside en la diferencia entre la pintura de nuestro siglo y la de épocas anteriores. La pintura anterior al siglo XX tenía dos rostros: el que se pintaba y el que se quería pintar. El primero era ése que simplemente se ve, el que se toca (aunque no se deba): la técnica, y el segundo es lo que el pintor quería transmitir, el trasfondo: el arte. Un ejemplo muy práctico lo representa Goya con 'La Familia de Carlos IV': lo que todo el mundo ve (y que a la gran mayoría contenta) es un grupo de personas de gran importancia histórica colocadas allí o allá (muy bien pintados aunque nadie haya conocido a los retratados en la realidad), pero los que entienden ven a un rey que ostenta el título pero no el poder, que tiene a una mujer que lo maneja y que maneja todo...(por enumerar un simple ejemplo). Pero la única manera de ver ese trasfondo es teniendo una base cultural e histórica, no se puede saber sólo con mirar, y es, en el momento que se comprende, cuando realmente se disfruta de una obra de arte.

Pero la pintura contemporánea ha roto ese primer rostro, ya no hay algo que se observe y contente a los que no sabemos, directamente exige conocer el segundo rostro. Porque en la pintura moderna el autor ya no quiere pintar lo que ve, quiere pintar lo que le produce lo que ve, y en ese camino que va de la realidad a lo finalmente pintado hay una serie de reflexiones que no se pueden comprender por el espectador con sólo mirar, y si esa reflexión no se hace pública entonces no hay entendimiento y, por tanto, no hay obra.

Pues es eso lo que hay que evitar, ahí hay que atacar. No se puede seguir permitiendo que la gente entre en una exposición (por ejemplo de pintura) y salga diciendo cosas como no he visto nada o vaya porquería, porque son frases producto de la ignorancia y el desconocimiento. Por eso, si queremos que la cultura llegue al pueblo hay que meterla en vena y no que quede como una simple soplo que apenas altera.

30 noviembre 2006

SOBRE LOS AMIGOS DEL AMO
Desde pequeño siempre he escuchado que de todo lo que nos rodea hay un AMO. Pero éste parece no disfrutar de sus enormes posesiones y, en cambio, sí lo hacen sus amigos: LOS AMIG@S DEL AMO.
Aunque parezca extraño, son personas que deben pensar que el mundo se hizo para ellos solos, es decir, que todos los demás estamos para rellenar o molestar, según el caso, y pueden hacer uso de todo cuanto hay a su alrededor sin preguntar ni preocuparse por las consecuencias de sus actos.
Personas que se mueven a su antojo y deciden en cualquier instante lo que quieren con total libertad. Normalmente poseen una tranquilidad que, a primera vista, parece infinita pero que es de una fragilidad sorprendente y mutable a una especie de ira irritante de magnitudes insospechadas. Hay que entender que es lógico, basta pensar que si este mundo se hizo para ellos (o para su privilegiado disfrute), ¡quién es nadie para ir a molestarles! Por tanto, mientras ellos no encuentren ninguna clase de oposición, no justificable en su mente en ningún caso, todo irá genial y no tendrán ningún problema...lo tendremos los demás, claro...pero eso, y repito, no es importante porque somos simples objetos andantes.
Pues bien, una tarde se reunieron tres de ellos y decidieron aparcar en una calle cerca de un bar y un supermercado. Dicha calle posee una serie de aparcamientos salvo en sus primeros 25 metros, algo que, si hubieran pensado en ellos, no habría sido así proyectado, pues no todas las personas (y menos los que poseen tal enchufe) se pueden permitir el lujo de avanzar ese tramo para ver si hay o no hueco después. Así, que, evidenciando la mala idea del responsable de tal ejecución, estas tres personas deciden aparcar donde pueden...
Pero claro, antes de avanzar con el estudio del comportamiento de esta "especie", hay que indicar que no todos tienen el mismo grado de confianza con el AMO, pero eso no les impide demostrar que tienen tanto derecho o más sobre todas las cosas habidas y por haber que el mayor de los amig@s!
Así, cada uno estaciona su vehículo donde tiene a bien dejarlo, y para mejor comprensión, bastará esta imagen:

Y lo sorprenderte es: ¿cómo estos tres amig@s del mundo no han coincidido sin molestarse?, pues bien, porque ellos se procuran su propia felicidad y eso prima sobre la idea malintencionada de molestar a los demás; porque eso sí, malintencionados no son, obran en base a lo que son sus propias creencias, nada más.

Analizando vehículo por vehículo podemos ver tres modalidades de sentirse dueño de todo lo que nos rodea:

- VEHÍCULO DEL FONDO: en principio parece el más discreto, solamente monta en el acerado dos de sus cuatro ruedas, con la única pega de que lo hace en la curva de entrada que al mismo tiempo es un cambio de rasante...pero bueno, no seremos muy críticos porque ya hemos dicho que el problema viene del proyecto de urbanización.

- VEHÍCULO EN PRIMER PLANO: éste vehículo, de una buena amiga del AMO, es el que respeta más al peatón puesto que deja toda la acera para poder pasar por ella sin problemas (que quizás para ella es demasiada teniendo en cuenta que no está pensada para su propio beneficio...) aunque la única cosita que se podría destacar, por destacar algo, es que lo que es dejar pasar a otros vehículos con facilidad como que no, no es esa la cualidad mejor de su estacionamiento. Pero esta amiga tuvo la mala suerte de que un ser de relleno de este mundo fue a molestarla: sí, alguien se atrevió. Se atrevió a pitar con el coche, y no solo eso, ¡si no que encima le pidió que quitara el coche! Obviamente, la amiga del AMO, se negó, y haciendo uso de una paciencia impropia, le dijo: "Si pasas perfectamente!". Y de esta manera, la atrevida persona de relleno, aún enfadándose de sobre manera y armando un gran revuelo con su coche, acabó pasando de forma muy apretada...¡¡¡pero la amiga tenía razón!!!

- VEHÍCULO DE EN MEDIO: el vehículo de en medio pertenece a un enchufado que llevado por una gran generosidad y tras haber visto el problema anterior, decide, ni corto ni perezoso, colocar su vehículo para que no haya nadie que pueda molestarle por no poder pasar con su vehículo...porque, claramente, no habría nadie que tuviera la ocurrencia de pasar andando por la acera y menos esas personas que van en silla de rueda que tienen la poca delicadeza de pedir las aceras libres...¡es qué hay cada uno por ahí suelto!

Eso sí, la historia terminó feliz porque cada uno se fue sin que el otro amig@ tuviera ningún tipo de molestia y pudieron hacer cada uno sus tareas programadas (comprar en el supermercado y tomarse unas copas en el bar) sin sobresalto alguno, salvo el mencionado anteriormente, pero que, seguro, la amiga afectada ha sabido perdonar, e incluso, olvidar.

Pero el final hubiera sido mejor si hubiera podido preguntarles cómo se consigue ese enchufe, porque una cosa está clara: ese es el tipo de amistad que uno necesita para ser feliz!!!

29 noviembre 2006

SOBRE LA IRONÍA

Stephen Colbert es un humorista estadounidense que hace de la ironía su herramienta de trabajo para decir las cosas como son pero de forma desenfada. De esta manera se permite el lujo de poder criticar abiertamente, e incluso en la cara del criticado, todo cuanto le plazca con la salvaguarda de que es humor lo que hace. Así, recientemente, en la misma Casa Blanca protagonizó una serie de comentarios difíciles de encajar por parte de sus oyentes (entre los que se encontraba el Presidente) pero escudándose en el hecho de que eran reflexiones de un humorista.
Obviamente, cualquiera puede pensar que con el amparo de la ironía no se pueden justificar todas las críticas que uno quiera verter, pero, curiosamente, la sociedad tiene gran permisividad con esta manera de actuar y así da una licencia extra a quien de esta manera actúa. Se convierte en una especie de arte intelectual que no está a la alcance de todos puesto que, aunque criticar sabemos todos, hacer risa de ello solamente pueden unos pocos.
Además, esa forma de realizar una crítica o un cierto comentario implica un estilo de vida, o de ver la vida, con un punto de desenfado que siempre es muy útil...sobre todo en los tiempos que corren donde todo se tiende a complicar y a dramatizar en exceso. Pero no por tener ese carácter más ligero ante los problemas una crítica irónica deja de ser seria ya que el trasfondo sigue intacto, lo único que se altera es la manera de presentarlo. Incluso hay casos en los que el mensaje a enviar llega de manera más fuerte al oyente que convertido en una simple y dura crítica.
Pero los límites también existen y son fáciles de sobrepasar. Un poquito vale, pero mucha ironía irrita en exceso, sobre todo porque presenta los hechos con una sorna ridiculizante que puede exasperar. Por eso, quien sabe manejar ese límite y agudizar los comentarios se convierte en un auténtico artista del lenguaje y la comunicación. Lograr alcanzar ese nivel se me presenta como un objetivo nada fácil de conseguir pero sí muy atractivo por el que merece la pena luchar.
Porque si uno tiene que decir algo duro, ¡qué menos que con una sonrisa!

15 noviembre 2006

SOBRE LAS CARRETERAS

Debido a mi trabajo actual, tengo el gran privilegio de recorrer todos los días y en ambos sentidos la carretera que une a Ronda con Marbella. Su recorrido transcurre por entre las desprendibles laderas de la sierra, serpenteando constantemente en sus más de 45 kilómetros. Sin ningún tipo de marca vial que delimite los carriles, deja libertad total para que el conductor pueda realizar los adelantamientos cuando vea o crea oportuno. Obviamente las caravanas son constantes puesto que es un camino muy frecuentado por camiones de gran tonelaje (ya que en las cercanías de Ronda se encuentran dos canteras y una Planta de Tratamiento de Residuos Sólidos) y los lugares para adelantar con suficiente garantía de éxito son mínimos.

Y es en esos momentos, en los que uno va en caravana y pretende realizar algún adelantamiento, cuando se plantea la barbaridad que está tramando. El adelantar a un vehículo, sin ninguna referencia en cuanto a señales y solamente valiéndose de la vista, supone situarse en el carril de la izquierda (creado para el tránsito de aquéllos que vienen en sentido contrario) durante algún segundo que otro, y volver al mismo carril. Es decir, por unos instantes se coloca uno en una situación de verdadero peligro de muerte y solamente para dejar atrás a un vehículo más lento. La exposición que se realiza es ciertamente kamikaze, ya que el fallo en esta acción supone consecuencias muy variadas pero casi todas negativas (como positiva se puede considerar aquella en la que logran cruzarse 3 vehículos simultáneamente), y, desgraciadamente, se da más de lo normal.

La evolución de las carreteras sigue unas pautas muy lógicas. Sobre los antiguos caminos (algunos de origen romano), se van perfeccionando los firmes hasta llegar al actual de asfalto. Sobre la década de los setenta y ochenta proliferaró esa figura tan española de las autovías, que no son más que las autopistas europeas pero en barato, sobre el trazado de la carretera a suplantar pero con la positiva novedad de desdoblar los diferentes sentidos de circulación. Claro está, que este privilegio solamente se reserva para aquellos casos en los que los puntos a unir tengan una influencia demográfica, económica, política y geográfica importante. Así, de este modo, una ciudad como Ronda, que no destaca en ninguno de los puntos anteriores, en principio, ve como todas las carreteras circundantes no llegan más que resumidas en una misma lengua de alquitrán.

Sería muy osado pedir que la carretera que baja a la tan famosa Costa del Sol se desdoblara y ganara en calidad y, por tanto, en seguridad. Hoy en día se sabe de sobra que eso sería casi utópico y, desde una Administración Pública casi inviable.

Pero inviable, ¿por qué?¿Por qué si la peligrosidad de la carretera es manifiesta?¿Por qué si Ronda desde un punto de vista turístico es la tercera ciudad más visitada de Andalucía?¿Por qué si Ronda representa para más de 70.000 hab. una especie de "capital sub-regional"?¿Por qué si se ha pronosticado que en pocos años estará saturada de tráfico...?

¿Será ésta última pregunta la clave?¿Qué cuando esté saturada y económicamente empiece a crear problemas será el momento en el que se planteen realizar una carretera rápida, rentable, digna y, por consiguiente, más segura?¿Estará la vida de todos los que subimos y bajamos diariamente en juego por cuestiones económicas?

¡Qué duro es pensar que el poner en riesgo vidas no lleve a nadie a solicitar medidas, qué duro es pensar que las cosas seguirán tal y como están hasta que alguien vea sus bolsillos en peligro, qué duro es pensar que unos merecemos menos que otros!

Obviamente reclamar que todas las carreteras tengan, como mínimo, la categoría de autovía es mucho pedir, pero ojalá hubiéramos tenido más conciencia de que o se hace una carretera segura o, casi mejor, ni hacerla; de que no importa el gasto si se conservan vidas, de que lo más importante somos nosotros y no nuestra equivalencia en dinero...